Recientemente pasé unos días en el estado de Tennessee, Estados Unidos, donde pude ver ciudades inundadas con lluvias torrenciales. Mucha gente se dejó llevar por el pánico cuando las aguas entraron a sus hogares. Inmediatamente sentí empatía por ellos, porque yo también he sido víctima de inundación.
La inundación natural me recuerda de otro tipo de inundación – la de las emociones. Cuando la mente está sobrecargada por emociones, dentro de poco, no procesamos información de forma precisa. Esto es un estado mental que nombro “mente salvaje”.
Si usted ha experimentado la “mente salvaje”, ha estado cargado con demasiada emoción, y usted:
-
No piensa claro
-
Se deja llevar por el pánico
-
Distorsiona información
-
Reacciona en vez de responder
-
Hace amenazas o promesas y se arrepiente de ellas después
-
Usa lenguaje del cual se ha arrepentido luego
La mente salvaje es un fenómeno o un estado mental en donde no podemos procesar toda la información que nos bombardea. En este estado de inundación emocional, nos sentimos fuera de control y de muchas maneras, estamos así. Intentamos restringir la inundación de información que derrama a los bordes, pero no somos capaces de procesar lo que nos pasa.









Cuando usted escucha la frase “fibra dietética”, ¿trozos de apio o cereal? En realidad, comidas con alto contenido de fibra pueden ser más apetitosas todavía (por ejemplo: avena cremosa, palomitas crujientes y ensalada de fruta fresca). Estos alimentos no sólo tienen buen sabor, sino que también contribuyen a la salud y pueden prevenir el riesgo de enfermedades.


