“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán alientoâ€, dice el versÃculo 4.
Los hebreos usan el término “salmawet†que significa “profunda oscuridadâ€. Muchos cristianos dirÃan que es fácil creer que Dios nos sostiene firmemente cuando todo nos va bien. Pero, ¿y en esos momentos duros donde todo está oscuro? Dios nos dice que no tenemos porqué temer lo maligno en ese valle porque Él es quien hizo el valle, quien permitió la sombra y deja que nos acompañe la oscuridad profunda.
Pienso en Moisés y cómo él tuvo que llevar a esos israelitas murmuradores fuera de Egipto hacia la Tierra Prometida. Él habÃa sido fiel a Dios, pero el pueblo parecÃa estar retando al Señor.
Eventualmente, se agotó la paciencia de Dios y le dice a Moisés que lleve a los israelitas a la Tierra Prometida, pero que su presencia no irÃa con ellos. En su desesperación, Moisés le implora a Dios que no los aleje y Dios accede acompañarlos. Moisés le pide a Dios mostrarle su gloria, quizás como una señal de fe.
Éxodo 33:19-23 nos da la respuesta de Dios:
“Y el Señor le respondió: —Voy a darte pruebas de mi bondad, y te daré a conocer mi nombre. Y verás que tengo clemencia de quien quiero tenerla, y soy compasivo con quien quiero serlo. Pero debo aclararte que no podrás ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir con vida. Cerca de mà hay un lugar sobre una roca —añadió el Señor—. Puedes quedarte allÃ. Cuando yo pase en todo mi esplendor, te pondré en una hendidura de la roca y te cubriré con mi mano, hasta que haya pasado. Luego, retiraré la mano y podrás verme la espalda. Pero mi rostro no lo verásâ€.
¿Será que en nuestros momentos más oscuros, Dios nos ha puesto como Moisés en un lugar sobre una roca, y Él tiene su mano cubriéndonos con su gloria?
Salmos 23:5 nos da aun más razón para recordar que Dios no nos ha olvidado. Dice: “Dispones ante mà un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosarâ€.
ImagÃnese una hermosa mesa preparada con la mejor comida, utensilios y exquisito cristal; usted es el homenajeado y Jesús el anfitrión. Él le lleva a su asiento y pregunta: “¿Te gusta? ¡Lo preparé sólo para ti! Pruébalo todoâ€. Emocionado usted come los alimentos y encuentra que son lo más delicioso que ha probado. Toda la cena es elegante y lo increÃble es que Jesús la hizo para usted.
Pero, espere, ¿quién es ese en la esquina? Es su enemigo, Satanás, y no parece estar contento, amarrado en su asiento. Jesús, quien murió por usted y que no le abandonará, le está consintiendo frente a su enemigo y éste tiene que observarlo.
Cuando usted y yo estamos en los lugares de más profunda oscuridad, podemos estar confiados que Dios tiene su mano sobre nosotros y que Él se asegura de hacernos ver que somos amados. ¡RegocÃjese! Si sabe que Jesús es su señor y salvador, ¡usted es su am









¿Necesita saber que el Señor no se ha olvidado de usted? ¿Está desesperado por ver un rayo de esperanza en un mundo que parece desmoronarse? En Salmos 23 encontramos seguridad que el Señor nunca nos dejará.


